Durante la presente semana Enrique Peña Nieto visitará Cuba para participar el la Cumbre de Estados Latinoamericanos en La Habana. Dentro de sus actividades el presidente se reunirá con su contraparte cubana, el presidente Raúl Castro, lo que se entiende como un relanzamiento de la relación México-Cuba. Es un hecho que EPN no se reunirá con la disidencia cubana ¿Cuál debe ser la actitud de México con Cuba?¿Se debe volver a una postura de respeto irrestricto a los asuntos internos de la isla?¿México debe poner el dedo en la llaga en el caso de los derechos humanos y libertades en Cuba?¿Se tiene la calidad moral para hacerlo conociendo los problemas que al respecto sufre México en lo interno?

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El vínculo de México con Cuba es histórico, desde el rechazo que la diplomacia mexicana hizo de su expulsión de la OEA y el bloqueo estadounidense. Tal relación sólo se ha enfriado durante los sexenios de Zedillo y de Fox (el vergonzoso incidente del “Comes y te vas” ) y recomponerla debe ser prioridad de la diplomacia mexicana.

La relación con Cuba nunca ha dado más a México que a Cuba, y en general nunca a dado más a ningún país. La Unión Soviética mantenía a un país satélite de importancia más simbólica que real a cambio de una gran cantidad de recursos. En los últimos años la Venezuela Bolivariana alineó a la isla dentro de su zona de influencia a cambio de petroleo, que poco a poco tendrá que dejar de subsidiar por las presiones internas. Cuba no es un negocio para nadie.

Las relaciones entre las naciones no son negocios entre traficantes. La importancia de Cuba reside en volver a poner a México como un referente internacional capaz de construir relaciones bilaterales propias sin ser solo un patiño de los Estados Unidos. Además es incorrecto pensar que no existe nada útil que México pueda asimilar de Cuba: Su planilla de médicos de primer nivel, su experiencia en cuestiones energéticas y su floreciente industria turística.

En ninguno de los rubros anteriores Cuba es superior a México. Entonces el único atractivo de la relación es demostrar una independencia diplomática, pero ¿crear relaciones con un gobierno dictatorial es un avance internacional? Cuba tiene problemas democráticos endémicos, y los recientes cambios económicos son tibios paliativos al descontento popular. El riesgo de perder la simpatía internacional es mayor siendo palero del gobierno de los Castro.

El papel de juez en materia de derechos humanos no le queda al gobierno de Peña Nieto (recuérdese el caso Atenco o los disturbios del 1D). El rol que México tuvo no era el del juez sino el del miembro imparcial de la comunidad internacional, donde se reconoce el derecho de cada nación a generar sus propias estructuras de gobierno sin avalar estrategias corruptas de presión como lo es y siempre ha sido el bloqueo comercial gringo. Este estatus sirvió a México para participar como interlocutor en diversos acontecimientos históricos además de contribuir a su reputación de nación generosa y dadora de refugio a los perseguidos políticos. 

Es cierto que la actitud de México ante ciertas persecuciones políticas es admirable, pero ¿Por que sería menos loable el escuchar a un disidente cubano que otorgar refugio a un exiliado del régimen de Pinochet? Los ataques a los derechos humanos no son correctos si son de un gobierno “de izquierda”.

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La noche del 26 de enero de este año murió el escritor mexicano Jose Emilio Pacheco, uno de los mejores autores que he leído. La idea de que no volverá a escribir es muy triste. Si usted puede leer alguna de sus obras, hágalo. Hacer esta recomendación es el único homenaje que puedo hacerle.