Durante los últimos días se realizó una reunión entre el Director Técnico de la Selección Mexicana de fútbol, Miguel Herrera y el jugador de Real Sociedad de la liga española de fútbol que tuvo como resultado un anuncio: Carlos Vela no sería convocado a participar en el Mundial de Brasil 2014 por falta de compromiso.  El jugador complemento este anuncio con un comunicado donde lo corroboraba, explicando que esto se debe a que no se encuentra en un estado mental conveniente para el torneo mundialista.  Caso cerrado. El fenómeno verdaderamente interesante aquí es la cantidad de comentarios a favor y en contra que se han vertido en redes sociales respecto a este caso, ¿Vela debe dar explicaciones de su decisión?¿Es antipatriótico negarse a participar con una selección nacional de fútbol que es finalmente un negocio de particulares?¿Porqué es precisamente esta persona sobre la que caen tantas críticas en un país como México, lleno de políticos corruptos?

carlosVela

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Carlos Vela posee un trabajo que lo convierte en figura pública. El ha sido parte del crecimiento de la selección mexicana de fútbol y la selección ha sido parte del crecimiento de él. Es cierto que ha tenido problemas con la FeMexFut, pero las personas que fueron parte de este conflicto no son las mismas que ahora llevan el equipo  Lo que finalmente hace es negarse a un mundial de fútbol que es un torneo que casi todo jugador desearía experimentar, además de negarse a aportar a una selección en problemas.

Carlos Vela no es un empleado de las audiencias mexicanas. Es un mexicano que trabaja en el extranjero y que hace su trabajo tan bien como le es posible. Enfadarse de su decisión es un síntoma del distorsionado concepto de nacionalismo que existe en México. Cada ser humano llega a tomar decisiones que solo el podrá comprender y en su caso reprocharse. Nadie puede erigirse en juez de la forma en que otro conduce su vida.

  No se trata de ser el juez de una persona, se trata de dar una opinión de una figura pública errática que se encuentra en el mejor momento de su carrera profesional y desperdicia una oportunidad única. Vela también deja a los espectadores mexicanos sin su aporte futbolistico en un evento que es de particular importancia para la gente. Se trata de tener respeto por un público, al cuál se debe también. Pensando como aficionado mexicano ¿Que interés se podría tener ahora de seguir a Carlos Vela siendo un jugador de categoría media-alta, pero definitivamente no un referente internacional como Messi, Ronaldo o Ribéry?

Las razones de Vela probablemente no las conoceremos. Es cierto que parte de lo que ha decidido el jugador es llevar a cuestas parte del resentimiento de espectadores mexicanos patrioteros. Pero ¿Cuál es exactamente el problema? ¿Porque se depositan tantas pasiones alrededor de un equipo que no representa en sentido auténtico a México? La selección es un negocio y no se puede hablar de que se este dando la espalda a un país por no amoldarse al perfil que exige un negocio.

La representación mexicana que reúne a los mejores futbolistas mexicanos ciertamente no atrapa todos los aspectos de esta compleja nación, pero es definitivamente una manifestación humana de lo que queremos ser en un aspecto específico del quehacer humano. Sentirse bien cuando gana la selección de tu país es una reacción primitiva pero real de identidad. Censurar la pasión que se puede depositar en una selección de fútbol equivale a criticar al nacionalismo en si mismo y también cualquier sensación de identidad de grupo.

Dejemos a un lado la crítica al “nacionalismo” ramplón por lo primitivo, el punto más fundamental de esto es que el linchamiento mediático al que se esta sometiendo a un buen jugador de fútbol es injusto y excesivo.  ¿Porqué no se apasionan esos mismos twitteros criticando sistema de gobierno corrupto en el que cotidianamente viven?¿Donde esta la aportación de estas personas ociosas por hacer de este un país más justo, más honesto, mejor? ¿Pueden ellos acaso decir que ellos han trabajado más duro por simplemente ser mejores en lo que hacen? En la mayoría de los casos, los críticos más feroces de estas personalidades públicas son mediocres que sólo pueden opinar en el anonimato.