Esta semana termina para Guanajuato con el cierre de una excelente versión del Festival Internacional Cervantino. Pese a sus buenos contenidos y propuestas para acercar el evento a nuevos públicos en el estado, el festival será recordado por un triste evento : la muerte de Ricardo de Jesús Esparza, estudiante de la U de G , y la reacción errática de la policía municipal.
La primera impresión del evento fue la de que policías habrían asesinado al joven, lo cual en mi opinión es poco probable, pues como unos buenos amigos que han vivido en Guanajuato comentan, la policía municipal es muy pueblerina y su labor más frecuente es regañar borrachos.
Lo que de verdad me inquieta es que la forma de abordar a la opinión pública por parte de la procuraduría local fue, antes que nada, tratando de salvar su pellejo, dejando en segundo plano el esclarecimiento del caso.
En la menos dos entrevistas radiofónicas el procurador del estado fue incapaz de mencionar las líneas de investigación que se estaban siguiendo, y varias veces se menciono que los testigos no eran de fiar, en vez de decir porque lo consideraba así. Finalmente la última conferencia de prensa al respecto fue esencialmente para dar pruebas de que los policías no hicieron nada malo, pero en realidad no hubo información acerca del caso. Fue como sí a la policía le bastará con demostrar que ellos no fueron los culpables.
La actuación de la policía fu ala del niño que dice “yo no fui”.
No se espera que rueden cabezas en este caso, pero lo que yo quisiera es que la policía pudiera dejarnos bien en claro que es lo que ellos hacen para buscar la verdad cuando aparece el cuerpo de una persona en un lugar inesperado.