Cuál es la razón por la que la desaparición de 43 normalistas, tan brutal como fue, nos ha indignado? Yo respondo está pregunta sin enfocarme en las personas sino en los hechos: se trata de una ciudad cualquiera de México, donde gente cualquiera estaba haciendo actividades grupales, y donde una autoridad cualquiera , corrompida hasta el alma se sintió lo suficientemente fuerte como para decidir que estos cualquiera debían desaparecer.
Es natural sentir enojo por esto. Lo que suele pasar en nuestra cabeza es imaginar a un ser querido siendo secuestrado y asesinado ( o a uno mismo). Lo que ocurrió a los normalistas no lo merecen no siquiera los salvajes que se los hicieron.
Que debemos hacer con nuestra indignación? Protestar. Hay muchas condiciones que prevalecen en México que hacen estas barbaries algo cotidiano. Muchas de estas condiciones son culpa del gobierno: la estructura del MP, los partidos políticos que buscan votos a toda costa o la costumbre de los gobernantes de querer manipular la información. Si podemos identificar mejor nuestra demanda nuestra protesta será más efectiva.
En este momento me preocupa la radicalización y la frivolidad en que se ha convertido el tema Ayotzinapa. Hablemos de los que han incendiado inmuebles durante las protestas. Pienso dos posibilidades: infiltración para desprestigiar el movimiento o que los más radicales están tratando de apoderarse de la protesta (puede ser también la combinación de ambas). La radicalización (o la apariencia de radicalización) dificulta permear las ideas en el resto de la población. Los grupos violentos deben ser identificados por el resto de los protestantes para que se impida o al menos se dificulté su actuar.
Por otro lado está la banalizacion de la protesta y el caso más evidente es el de las redes sociales. Escribir en este blog raya en lo irrelevante , pues señalar lo que creo que esta mal no lo soluciona. Debo identificar sí algo a mi alcance puede hacerse y hacerlo. No sirve de nada que mi enojo sea Trending Topic a menos que haga algo real con esa notoriedad. No sirve de mucho pedir que renuncie Peña Nieto cuando se que no lo hará y tampoco es honesto emplear este tema para demostrar que yo tenía razón , que este gobierno es un fracaso y que el país se cae a pedazos.
La pregunta real es: que puedo hacer yo, dentro y fuera de los grupos sociales que conformo, para que actos barbáricos como los de Iguala no ocurran más?
Un movimiento como el que se a gestado puede generar cambios tangibles o volverse algo cotidiano, depende de nosotros.