El pasado 17 de diciembre los presidentes de Cuba y de Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, respectivamente, hicieron público el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Este giro de la política de ambas naciones podría significar el pronto fin del embargo económico que desde 1960 a mantenido ahorcada a la economía de la isla.
Este anuncio fue recibido con mucha algarabía por los gobiernos latinoamericanos. En el resto del mundo se le dio una aprobación sin demasiadas expresiones de alegría. Donde definitivamente las opiniones se dividieron fue en la prensa y congreso norteamericanos. Quizás los congresistas estás esperando a conocer cuales son los pasos que el gobierno de Obama pretende impulsar con más fuerza antes de mostrar su postura favorable o contraria a estos cambios. Salvo aquellos diputados cuya postura histórica se ha centrado en el rechazo al régimen cubano, las opiniones no han sido claras.
Cuba_Estados_Unidos

La política de aislamiento de Estados Unidos contra Cuba no tiene razón de ser, y no me refiero a razones éticas. Su fin era el sometimiento económico del gobierno de los Castro y no funcionó. De mil y un maneras el gobierno cubano ha sobrevivido y poco ha avanzado en las supuestas agendas que el embargo fomentaría. Incluso se puede afirmar que ha provocado su fortalecimiento al limitar las alternativas de intercambio social y personal de los cubanos con el mundo. Y es que suena muy poco coherente que los paladines del libre mercado utilicen la limitación del libre mercado para acabar con un régimen cuyo “pecado” es la abolición del libre mercado.

Mi pesimismo navideño me hace sospechar que el congreso estadounidense diluirá los alcances de esta nueva relación Cubano-Estadounidense. Creo que al final solo se promoverá que ciertas carteras que ya tienen intereses en la isla legalicen su actual presencia en el mercado negro. Y a pesar de todo este mal augurio, me queda claro que lo que atestiguamos el miércoles pasado es histórico. La guerra fría da mucha hueva ya.

PD: Aún falta saber que paso con 42, no se nos olvida. Tampoco ignoramos como una empresa minorista mexicana escondió la muerte violenta de una empleada para evitar disminuir sus ventas en la chafísima versión mexicana del Black Friday (Se llaman LIVERPOOL y son unos hijos de puta con sus trabajadores).