El impacto mayor de los atentados terroristas ocurridos recientemente en Paris, en contra del periódico satírico Charlie Hebdo, ya ha terminado. Es momento de evaluar que queda después del terror, la indignación y el decline periodístico de la noticia.
Para empezar ahora todos en el mundo sabemos que existe Charlie Hebdo y que sus caricaturas más famosas son en las que aparece Mahoma. Hemos visto las tiras cómicas en cuestión y quizás hayamos mostrado indignación en redes sociales.

Caricatura de Luz, tomada de la portada de Charlie Hebdo del 14 de enero de 2015
Caricatura de Luz, tomada de la portada de Charlie Hebdo del 14 de enero de 2015

Es posible también que usted opinara que sí bien es imposible justificar el asesinato por motivos religiosos los moneros de Charlie debieron evitar satirizar un símbolo sagrado. Otra posibilidad es que encontrara muy hipócrita a la gente que llora a los 12 muertos franceses pero poco o nada dicen de los montones de difuntos en Siria ( o Palestina, o México, o Nigeria, o prácticamente cualquier lugar).
Después de estos días yo he recuperado algunas reflexiones acerca de la Libertad de Expresión: 1. Charlie Hebdo era provocador por que así fue concebido. Su rol era estar al límite de la libertad de opinión y expresión, así que su labor era política también. El resto de los periodistas podían estar más tranquilos pues los límites que Charlie habían marcado eran amplios.
2. El hecho de que los terroristas fueran musulmanes es irrelevante. Debemos simplemente incluirlos en el conjunto de personas que han llevado sus creencias a un nivel de imbecilidad extremo. En este grupo esta Timothy McVeigh, Anders Breivik o los inestables muchachitos de la matanza de Columbine.
3. Los franceses han reaccionado al ataque a la libertad de expresión como sí se tratara de un asunto personal, porque de hecho lo es. Es admirable ver como identifican esta libertad como un rasgo imprescindible de su identidad nacional. Recuerdo que en México algo similar ocurría con la Laicidad del Estado pero en algún momento algo cambió desafortunadamente.