En este momento suceden cosas mucho más relevantes en el país e incluso en mi vida, pero hay algo que me gustaría compartir con ustedes que se que da pie para buenas discusiones: Hace tres meses que elimine mi cuenta de Facebook y ahora estoy evaluando las ventajas de volver a crear un perfil en esta red social.

Cuando la cerré lo hice por que las nuevas políticas de privacidad y uso de metadatos me parecieron muy invasivas. Cuando lo hice me di cuenta de que en realidad perdía mucho tiempo en tonterías dentro de Facebook. Ver mi perfil se había convertido en una forma morbosa de saber que pasaba con la gente que no veía en persona, muchos de ellos gente que realmente no era relevante para mí (conocidos ocasionales que quizás sean personas interesantes, pero que probablemente no te molestarías en tratar de contactar). También note que deje de enterarme de muchos eventos de los que si me hubiera gustado estar enterado.

Lo cierto es que nunca use la red como una herramienta, pero ahora en esta etapa de mi vida parece ser más útil de lo que siempre fue antes. El dilema no es tan elaborado; quiero aprender a sacarle provecho real a una cuenta de Facebook, pero no quiero dar más que la información necesaria para que esto funcione. No quiero que Facebook me lea la mente, pero si deseo tener impacto en redes. La pregunta real es ¿Cuanto tengo que saber, cuanta información debo dar, para que Facebook me sirva como plataforma para mis proyectos personales sin que se me salga de las manos la información depositada?

Cualquier retroalimentación será muy agradecida.